Dicen en mi país que al lechero no lo mataron por echar agua a la leche, sino por contarlo.
Para empezar a ganarme amigos, me apuesto que si Lady Gaga o cualquier famosa narrase que dos púberes le pasaron la polla por sus partes, nadie diría ni pío... Sería una victoria del feminismo desinhibido , aprovechándose de dos salidos. Cada comentario de la disfrutadora de lo salidos que estaban, o del tamaño de sus atributos, sería aplaudido con deleite.
Pero se puede decir todo, menos la verdad.
Porque amigos, lo de Dragó o pasó o no. Y si pasó, el problema fue contarlo. Y si eran zorritas , las dos lolitas, pues lo eran. Y si se lo trajinaron, pues se lo trajinaron.
Qué decepción escuchar el linchamiento que le cayó encima, tanto por la preclara Pilar Rahola como por la de la ilustre tarada, demagoga, populachera, sucia de boca y guarra putrefacta dental María Antonia Iglesias. Qué decepción que se pida censura y expulsión de un puesto de trabajo -quién coño es nadie para hacer eso- por decir o escribir lo que sea.
Franco vive, cuando a la izquierda le conviene.
Yo entendería su postura, si Dragó mismo no dijera que fue delito, si hiciera defensa de la libertad sexual de las menores, que les recuerdo, la ley española DEFIENDE en este país, cuando hay consentimiento. Cuántos años de formación periodística necesitan, o de cultura, para darse cuenta que provocar lleva implícito el consentimiento, vas más allá de él incluso, es seducción.
A ver cuando ese par de imbéciles darían su consentimiento para tipificar como delito la seducción a un adulto. Nunca, seguramente.
No estoy diciendo que Dragó es inocente: no lo fue de dejarse hacer cosas, y ahí termina su culpa.
Repito no se le permite decir que eran lolitas, que vestían como zorritas, que eran putitas que se lo trajinaban por turnos. Poco importa que sea verdad. Se trata de quemar libros.Y poco antes, ambas dos habían propuesto que obligasen a abortar a la rumana de 10 años que parió, o como poco, que le quitasen el niño , y a la familia de la niña la juzgaron y sentenciaron con los peores epítetos. Y en eso indulgió todo el panel de periodistas.
Y es que pese al ateísmo de la izquierda, sigue siendo tabú sexual muchas cosas igualito que cuando Franco. Nos ha - no: les ha- dejado la impronta.




