Nada. Ninguna protesta internacional lograría nada.
Aparte de eso, en nuestra pecera de pirañas, los que la asesinan a diario la reinvicarían ahora. La envidia que le tienen se calmaría o se transformaría en admiración y elegía.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario