| Reinaldo Cosano Alén | |
| Los Aldeanos actuarían en El Mirador de Bellomonte, centro turístico en Guanabo, al este de La Habana. Antes, el gerente del cabaret había comentado con un amigo la escasa afluencia de público y la poca recaudación de divisas -Si continuamos así cerrarán el cabaret. -¿Por qué no contratas a Los Aldeanos? Verás que se llena al tope. -¿Quiénes son esa gente? -El dúo de rap más famoso de Cuba. Aldo y Bian arrastran a miles de jóvenes, piénsalo, aquí tienes el teléfono. ¡Verás qué éxito! Programaron dos presentaciones y se ajustó el precio con los músicos. Dudoso, preguntó el gerente a Bian. -¿Crees que habrá suficiente público que permita costear gastos, incluida la propaganda, y tener alguna ganancia? -¡Nada de propaganda! No hace falta. Te garantizamos el público. Vendrá con nosotros. -¿Que ustedes traerán al público? ¡Están locos! Sería algo inédito, nunca he oído que los artistas carguen con sus instrumentos y sus admiradores. -Ten confianza en nosotros -dijo Aldo-, ocúpate de que no falten bebidas y entremeses. Habrá buena venta. A la hora del show Los Aldeanos no llegaban; el gerente llama a casa de Aldo -¿Cómo que no han llegado? Hace dos horas salieron, van en tres ómnibus repletos de admiradores. ¿Será que se poncharon? Ahora es el administrador del cabaret quien contesta el teléfono. Habla un Aldeano. -Oye, chico, la policía nos tiene detenidos a la salida del túnel. No nos dejan seguir para Guanabo. ¿Ves qué jodienda? Los jóvenes que nos acompañan están furiosos. No hubo concierto. Al día siguiente se formó el corre-corre. Funcionarios de turismo, cultura, y el gerente de Bellomonte fueron convocados a una reunión con las autoridades superiores, debido a "la contratación de un grupo musical contrarrevolucionario". Todos dieron el permiso. No había delito, pero hubo sanciones. El cabeza de turco fue el administrador, que perdió el empleo de inmediato. ''Él provocó este enredo político'', dijeron. En la reunión, los que no lo sabían (casi todos) supieron que Los Aldeanos es el grupo underground más famoso de Cuba, marginados por el régimen por hacer música contestataria desde 2003. Sus veinte discos grabados en Cuba "por la izquierdea" van de mano en mano, regrabados en memorias flash. No se permitió a Juanes ni al grupo de Puerto Rico Calle 13 actuar junto a Los Aldeanos, cuya música es un testimonio de la realidad cubana, sin tapujos. El gobierno no los quiere y les cierra el paso ¡hasta en el túnel de La Habana! Al menos, los implicados en el caso ya conocen a Los Aldeanos |
jueves, 8 de julio de 2010
Los Aldeanos, detenidos.
CDRs: Laritza aclarando dudas.
¿Libertad de decisión? Parte I
Consentir es manifestar, de forma expresa o tácita el acuerdo con algo. Decisión que nos vincula jurídicamente, porque se asumen derechos y se contraen obligaciones. De esta forma, el consentimiento se convierte en un requisito de la capacidad de obrar.
A la capacidad para prestar consentimiento se le impone restricciones. Principalmente, si quien lo emite, es un menor no emancipado, un sordomudo que no sabe leer o escribir, o un enfermo mental. En estos casos, se considera que el consentimiento no se emite libre y conscientemente.
El Comité de Defensa de la Revolución (CDR) es una organización que agrupa a la mayoría de los sectores sociales del país. En el artículo 7 de sus estatutos, especifica que “la solicitud de ingreso a la organización es un acto individual y voluntario (…)”. Uno de los requisitos de ingreso, es haber cumplido los 14 años.
En Cuba la mayoría de edad se adquiere a los 18 años, momento en que se tiene plena capacidad de obrar. Se emancipan, excepcionalmente, las hembras de 14 años y los varones de 16 años, que contraigan matrimonio.
Un adolescente de 14 años, no es plenamente consciente y libre para cumplir los requisitos de ingreso que exigen el CDR. Mucho menos para asumir las obligaciones que de los mismos se derivan. ¿Tienen ellos la capacidad económica para contribuir al autofinanciamiento de la organización mediante el aporte de la cotización?
Otro tanto sucede con los incapaces declarados judicialmente. Hablo de los sordomudos y enfermos mentales que constan en los registro de miembros de los CDR. ¿Dieron ellos su consentimiento para estar de acuerdo con la revolución y estar dispuesto a defenderla? ¿Aceptaron los estatutos de la organización? ¿Son capaces ellos de mantener una conducta moral y social, acorde con la ética y principios de la Revolución?
En Cuba, las organizaciones sociales y de masa inscriben a los ciudadanos sin estos, dar su consentimiento. Este hecho, es una violación de los derechos individuales del pueblo. ( parte I)
¿Libertad de decisión? parte II
La mayoría de los cubanos pertenecen a las organizaciones sociales y de masas. Si bien no declaran expresamente su voluntad de pertenecer a las mismas, tampoco se manifiestan en contra. Este hecho hace presumir, que el consentimiento en estos casos, se infiere o supone.
Sin embargo, existe una serie de supuestos que excluyen el consentimiento por existir una divergencia entre lo querido en realidad y la voluntad declarada, como puede ser la manifestación emitida con reserva mental.
Una de los deberes de los cederistas es velar y defender la legalidad socialista. Imaginemos una madre que participa en las actividades de los CDR; pero tolera que su hija se prostituya o permite que su hijo realice actividades económicas ilícitas. Evidentemente hay simulación en este tipo de conductas, muy comunes en nuestra sociedad.
Hay otro supuesto en el que, aun habiendo perfecta concordancia entre lo que se quiere decir y lo que se dice, el consentimiento es viciado por intimidación. Como es el caso de un ciudadano que siente un temor racional y fundado de sufrir un mal en su persona, bienes o parientes, si no pertenece a estas organizaciones.
Una de las exigencias para entablar una relación laboral con el Estado, único empleador legal del país, es presentar un documento emitido por los CDR que avalen su conducta y confiabilidad. Una valoración negativa de la conducta, implica no tener el empleo que se desea o necesita.
Este es uno de los medios que el gobierno tiene para anular la capacidad de decisión y realización personal del ciudadano. Es una forma de intimidación personal que compele al individuo a pertenecer a estas organizaciones.
El apartado 2º, del artículo 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación”. En franca violación con este principio, el gobierno cubano obliga a sus ciudadanos a pertenecer a las organizaciones sociales y de masas creadas por él.
Consentir es manifestar, de forma expresa o tácita el acuerdo con algo. Decisión que nos vincula jurídicamente, porque se asumen derechos y se contraen obligaciones. De esta forma, el consentimiento se convierte en un requisito de la capacidad de obrar.
A la capacidad para prestar consentimiento se le impone restricciones. Principalmente, si quien lo emite, es un menor no emancipado, un sordomudo que no sabe leer o escribir, o un enfermo mental. En estos casos, se considera que el consentimiento no se emite libre y conscientemente.
El Comité de Defensa de la Revolución (CDR) es una organización que agrupa a la mayoría de los sectores sociales del país. En el artículo 7 de sus estatutos, especifica que “la solicitud de ingreso a la organización es un acto individual y voluntario (…)”. Uno de los requisitos de ingreso, es haber cumplido los 14 años.
En Cuba la mayoría de edad se adquiere a los 18 años, momento en que se tiene plena capacidad de obrar. Se emancipan, excepcionalmente, las hembras de 14 años y los varones de 16 años, que contraigan matrimonio.
Un adolescente de 14 años, no es plenamente consciente y libre para cumplir los requisitos de ingreso que exigen el CDR. Mucho menos para asumir las obligaciones que de los mismos se derivan. ¿Tienen ellos la capacidad económica para contribuir al autofinanciamiento de la organización mediante el aporte de la cotización?
Otro tanto sucede con los incapaces declarados judicialmente. Hablo de los sordomudos y enfermos mentales que constan en los registro de miembros de los CDR. ¿Dieron ellos su consentimiento para estar de acuerdo con la revolución y estar dispuesto a defenderla? ¿Aceptaron los estatutos de la organización? ¿Son capaces ellos de mantener una conducta moral y social, acorde con la ética y principios de la Revolución?
En Cuba, las organizaciones sociales y de masa inscriben a los ciudadanos sin estos, dar su consentimiento. Este hecho, es una violación de los derechos individuales del pueblo. ( parte I)
¿Libertad de decisión? parte II
La mayoría de los cubanos pertenecen a las organizaciones sociales y de masas. Si bien no declaran expresamente su voluntad de pertenecer a las mismas, tampoco se manifiestan en contra. Este hecho hace presumir, que el consentimiento en estos casos, se infiere o supone.
Sin embargo, existe una serie de supuestos que excluyen el consentimiento por existir una divergencia entre lo querido en realidad y la voluntad declarada, como puede ser la manifestación emitida con reserva mental.
Una de los deberes de los cederistas es velar y defender la legalidad socialista. Imaginemos una madre que participa en las actividades de los CDR; pero tolera que su hija se prostituya o permite que su hijo realice actividades económicas ilícitas. Evidentemente hay simulación en este tipo de conductas, muy comunes en nuestra sociedad.
Hay otro supuesto en el que, aun habiendo perfecta concordancia entre lo que se quiere decir y lo que se dice, el consentimiento es viciado por intimidación. Como es el caso de un ciudadano que siente un temor racional y fundado de sufrir un mal en su persona, bienes o parientes, si no pertenece a estas organizaciones.
Una de las exigencias para entablar una relación laboral con el Estado, único empleador legal del país, es presentar un documento emitido por los CDR que avalen su conducta y confiabilidad. Una valoración negativa de la conducta, implica no tener el empleo que se desea o necesita.
Este es uno de los medios que el gobierno tiene para anular la capacidad de decisión y realización personal del ciudadano. Es una forma de intimidación personal que compele al individuo a pertenecer a estas organizaciones.
El apartado 2º, del artículo 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación”. En franca violación con este principio, el gobierno cubano obliga a sus ciudadanos a pertenecer a las organizaciones sociales y de masas creadas por él.
Dialogar con el régimen.
Este es uno de esos temas mal planteados desde todos los puntos de vista, a pesar de lo cual se ha debatido mucho porque es de lo que viven las emisoras de de Miami.
Para empezar, la bobería de decir que el diálogo legitima al régimen, es como negarse a dialogar con el que apunta a tu mujer con un arma, en este caso tu país. Claro que no es uninter locutor válido, pero claro que tienes que dialogar. Nosotros no los legitimaríamos moralmente, pero la fuerza de la ignominia los legitima empíricamente, y ésta es la que rige.
Si no hay que dialogar, es porque no hay nada que dialogar. En primer lugar el régimen no quiere dialogar, el diálogo que necesita ya lo tiene y el la mercadería d elos viajes y envíos a Cuba.
Póliticamente, los USA no tienen interés en negociar Cuba, y los del exilio no somos aceptables para ellos, como ninguna dictadura dialoga con sus disidentes. Antes de pararnos bonito y decir " nada de diálogo" debemos ser realistas sabiendo que nadie nos llamó.
Ahora bien, si el diálogo fuese sobre cambiar a la empresa privada, otro gallo cantaría.
Me parece una solemne aberración y tontería decir, como Zoé -que no está sola en esto, por el contrario es la cúspide de ese "cementerio de p*** paradas y cho*** correantes que es Miami", en sus propias palabrasi-, que Yoani legitimó a Mariela dialogando con ella, o a Raúl.
Precisamente si ellos aceptan el diálogo éste los deslegitimiza, a menos que la verdad no nos asistiera. Mucho más realista y pragmática la postura se ella.
Y es que el sentido común es el menos común de los sentidos.
Un "güicho crónico", la playa veraniega y de repente el drama.
La playa estaba llena, soleado el día, 28 grados de ese calor nada húmedo aquí pese al mar. Tres personas -2 hombres y una mujer- desentonaban, diferentes de los guiris y de locales.
Los primeros ya por la pinta se distinguen; se cuecen al sol sin crema ( se ponen al aftersun después de quemarse)al sol de mediodía, y se meten entre pecho y espalda 4 hamburguesas y 7 cervezas antes de ir de cabeza al agua , sin trauma ni tragedia. Para preocupación del salvavidas, que por seguirlos no se recrea tanto en las nalgas como querría.
Los segundos sacan la neverita y la comida de casa, se ve la suegra la pareja y los niños gritando.
Los tres estos eran cubanos. Uno era un auténtico Güicho clónico, más joven y menos corpulento. La misma barba de 24 horas, gafas de sol bien oscuras y gorra en la cabeza. Su mujer -el le decía mami- era como 10 años mayor que él, y el tercero lo miraba todo y no decía nico...aún. Recogían cuando yo pasaba de largo.
Me los encontré poco después, en una calle de tiendas y bazares y terrazas. El bullicio era contagioso, la cerveza ayudaba, el día terminaría con las semifinales de la copa jugando la selección nacional. Los tres venían choteando, ella batiendo palmas, 3 golpes secos para apoyar un salida u ocurrencia, otro restallando el dedo gordo contra los otros en ese gesto exclusivo nuestro traducible como "cantidad"o como "de pinga el caso", según el ídem.
Fue el más silente el que desencadenó el nublado cuando señaló una zapatería. La mujer se pegó al cristal como una lapa y con casi llanto en la voz se lamentó no tener aquello para "las niñas". Basta ver la escena para saber dónde las tiene y qué les falta. Su pareja siguió andando y dijo, no, si por eso es mejor en tal lugar, olvídate. El silente propuso otro y remachó : "olvídate". La mujer dijo sin dejar el tono quejicoso: "na, aquí es un tiro, olvídate".
Cada uno insistía en su olvídate tercamente, olvidando avanzar y que la gente los miraba. Las botas -¡botas para Cuba!- que la mujer miraba eran tremenda picuencia, sólo la inglesitas se ponen eso.
-Pero allí...-temí que me hubiera leíio la mente-no consigue esto ni pagando en divisa.
La negra nube fidelina del infortunio acababa de joder una bonita mañana de playa.
miércoles, 7 de julio de 2010
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